
La misma yerba, tres rituales distintos. Cómo se prepara cada uno, de dónde viene y en qué momento del día le va mejor.
El mate, el clásico
El de siempre: yerba, agua caliente a punto y bombilla. Se ceba y se comparte en ronda. Es el ritual base del que salen todos los demás.
El tereré, para el calor
Es el mate frío. Se prepara con agua bien fría —muchas veces con jugo, limón o hierbas— y es típico de los días de calor. Refresca, hidrata y se toma igual de compartido que el mate caliente.
El mate cocido, para toda la familia
Acá la yerba se hierve o se usa en saquitos, y se toma en taza como una infusión. Suave y fácil, es ideal para el desayuno, para los más chicos o para quienes prefieren algo menos intenso.
Tres formas, una misma raíz. La yerba se adapta al momento, pero la cultura es siempre la misma.
Cualquiera de las tres es una buena excusa para poner el agua y compartir. Elige tu yerba Anahí.


